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La madera es uno de los elementos que tiene ciclos continuos de vida y muerte: vive en el árbol y muere al ser extraída, revive con la nueva form… Read More
La madera es uno de los elementos que tiene ciclos continuos de vida y muerte: vive en el árbol y muere al ser extraída, revive con la nueva forma que adquiere al ser trabajada y fallece al ser desechada; incluso después de convertirse en despojo, para algunos tiene la posibilidad de resurgir. Reserva es una estructura que ocupa el espacio del techo al suelo con una forma híbrida entre Huracán y Reloj de Arena que se expande hacia los extremos opuestos de la zona de exposición. El contenedor superior es una composición de formas geométricas de bloques “en bruto”, de madera sin usar. En el espacio inferior innumerables trozos de diversos elementos de madera desechados por la ciudad que se aproximan al espectador por la saturación del espacio. La imagen sugiere el agitado paso de la madera por sus etapas de vida, ese estructurado uso de la sociedad de un elemento natural que por los excesos de consumo o comercialización pueden generar desequilibrio en algunos de sus ciclos. En la propuesta se muestran dos fases, la madera virgen (puesta como estructura en la parte superior) y el desecho de los objetos usados (en la parte inferior), siendo la unión de esas dos cápsulas el eje fundamental de transformación que se vincula directamente a las costumbres de acumulación, consumo y desecho de esta sociedad. Reserva habla de ese sentido de acumulación actual que nos impulsa a querer más, pero también es una forma de recuperar valores perdidos; ese valor cálido de la madera que poco a poco se está perdiendo, ya sea por la falta de vínculo con los elementos o como consecuencia generada por el consumo imparable de la madera. Inicio con bases geométricas que me hacen recordar los principios de composición y me acercan a la estructura de ciudad (viendo la ciudad como un cúmulo de estructuras que tienen un orden y distribución en el espacio), al árbol como soporte y a la madera como elemento de construcción que resiste procesos de transformación. Desde la estructura se sugieren dos metáforas, la metáfora del Huracán se resuelve gradualmente con el movimiento que se genera en el recorrido de las cápsulas hacia su encuentro, por otro lado la alegoría al Tiempo y el Reloj de Arena se solventa en la medida en que la cápsula inferior se transfigura con las maderas usadas en una forma indefinida pero aún así más orgánica, una forma que se dibuja y desdibuja entre el orden y el caos relacionando de este modo los efectos aleatorios y a la vez ordenados del paso de un Huracán, las vivencias que suscitan los maderos desgastados puestos en contraposición con la estructura limpia (que se vence ante la grandeza orgánica de la base) alude sutilmente ese paso del tiempo sobre el material. Al finalizar el montaje el resultado es una instalación que retiene la atención del espectador, por su tamaño, por la fuerza y la tensión que genera el movimiento de toda la imagen, y también por una levedad que se logra suspender en un elemento totalmente sólido y pesado, esa levedad que se encuentra en el ojo del Huracán donde el tiempo se detiene; en el encuentro de las dos cápsulas, en el encuentro de la estructura limpia y geométrica con la forma orgánica de una madera impregnada de historia. Se cumple el objetivo de generar una instalación con elementos tridimensionales, se vincula a la forma de un modo totalmente visual y vivencial con el espectador, se transforma el espacio de exposición y se describe de manera poética todo el argumento de “Reserva”. Ahora solo queda dar a conocer esta propuesta y que se vaya nutriendo a partir del espacio del que se pueda ella misma apropiar. Read Less
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