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con: Carla Padovani
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Tiernos

Así en la vida como en el deporte. Así somos los hombresdeolébajoelbrazo, unos ositos de peluche.
Para algunos somos unos boludos, para otros unos vivos. Pero la realidad es que somos tipos con tacto, sensibles, enamorados del amor y los detalles. Nos suelen decir enamoradizos y novieros, pero no es que nos enamoramos de todas, sino que todas tienen algo que nos enamora. La gente suele movernos la cabeza y abrazárnos como si fuésemos niños. No entendemos bien qué hacemos, pero al desayuno en la cama todas las mañanas lo tenemos y a los partidos de fútbol siempre los vemos con amigos. Acostumbrados a perder todas las batallas, siempre conseguimos ganar la guerra... Pero si hay algo que nos tiran las estadísticas es que ternura mata galán. 
Simples

Así en la vida como en el deporte. Así somos los hombresdeolébajoelbrazo.
Blanco o negro, sin grises ni vueltas. Aunque si de TC 2000 se trata, a lo mejor de vueltas podemos charlar. Si decimos "si" es "si", si respondemos "no" es "no", 15 minutos son 15 minutos y  "no sé" no existe. La verdad de la milanesa, y cómo nos gusta la milanesa, es que tenemos una forma de vivir la vida muy tranquila, ¡Y si tendremos vida todavía! 
Puede que sin pelo, pero sin canas verdes seguro.
Despreocupados, relajados, prácticos. Así somos, tipos simples que cuando nos dicen Elegante Sport , vamos elegante arriba, sport abajo.
Y cuando la muchacha se nos pone loca ponemos mute, contamos hasta 300 y respondemos la de siempre "tenés razón mi amor". Qué nos hablan de crisis, terapias o psiquiatrías. Para nosotros lo único que importa es la vida y a vivirla.
Naturalistas: 
 
Así en la vida como en el deporte. Así somos los hombresdeolébajoelbrazo.
Sabemos que nuestra naturaleza es 80% animal, no por nada nuestro deporte favorito es perseguir una pelota cual tigres hambrientos, hasta embocarla para sentirse el mejor. No por nada nuestro calzado predilecto siempre será andar descalzos, y nuestro atuendo preferido nunca va a ser una remera, pero si nuestro hobbie sacárnosla. Por naturaleza, nunca atentamos contra la libertad, siempre buscamos promoverla. No hay racionalidad que explique mejor que nosotros el placer de derribar las opresivas paredes de un baño y permitirnos la integración con la naturaleza. ¡Oíd mortales el grito sagrado, libertad, libertad, libertad! Nosotros no nos lamentamos de las pequeñas libertades perdidas, las seguimos practicando.