Praesentia - Abscessus

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    ¿Es la fotografía, como medio directamente representativo de la realidad, capaz de representar pura ilusión? ¿Cual sería elemento común para el mimetismo fotográfico y el carácter abstracto de las ciencias matemáticas?
    ¿Se puede cruzar la frontera entre lo visible e invisible y representar su resultado de forma material?
     
    En una oposición filosófica tradicional no encontramos una coexistencia pacífica de términos contrapuestos sino una violenta jerarquía. Uno de los términos domina al otro (axiológicamente, lógicamente, etc.), ocupa la posición dominante. Deconstruir la oposición es ante todo, en un momento dado, invertir la jerarquía. (Jacques Derrida, Posiciones,1977)
     
    Sumergir algo a la deconstrucción es demostrar la autonegación de lo que nos comunica el objeto que analizamos sea una obra literaria, dramática, plástica o visual.
     
    (...)  ̈deconstruir ̈ filosofía es, por lo tanto, operar a través de la genealogía estructurada de sus conceptos dentro del estilo más escrupuloso e inmanente, pero al mismo tiempo determinar, desde una cierta perspectiva externa que no puede nombrar ni describir, lo que esta historia puede haber ocultado o excluido, constituyéndose como historia a través de esta represión en la que encuentra un reto. (Jacques Derrida, Posiciones,1977)
     
    La imagen es un estimulo que activa los sentidos, constituye un mensaje visual, es un elemento esencial de la comunicación. Me gustaría desarrollar análisis de mi trabajo en un contexto arbitrario donde se demuestra que, en lo contrario del concepto mimético del arte (fotografía en este caso), durante el proceso de la percepción de la obra lo que ocurre no es una copia - imitación de la realidad, pero la creación que consiste en revelar (descubrir) otros significados (deconstrucción) escondidos por el
    artista. La deconstrucción es un pensamiento difícil de espantar, apenas captable, que se escapa de las definiciones y descripciones. El mismo Derrida se niega a precisar el término:
    Es imposible responder. Sólo puedo hacer algo que me dejará insatisfecho.
    Luego explica:
    Suelo describir la deconstrucción como algo que pasa. No es puramente lingüístico, implicando texto o libros. Puedes deconstruir gestos, coreografía. Esa es la causa de que ampliara el
    concepto de texto.
     
    En el juego deconstructivo el proceso de lectura se convierte en un acto de creación, de manera que observando la obra nos convertimos en sus co-creadores, lo que difumina la diferencia autor-espectador.
     
    El juego de las diferencias supone, en efecto, síntesis y remisiones que prohíben que en ningún momento, en ningún sentido, un elemento simple esté presente en sí mismo y no remita más que a sí mismo. Ya sea en el orden de discurso hablado o del discurso escrito, ningún elemento puede funcionar como signo sin remitir a otro elemento que él mismo tampoco está simplemente presente. Este encadenamiento hace que cada elemento-fonema o grafema- se constituya a partir de la traza que han dejado en él otros elementos de la cadena del sistema. (Posiciones, págs.35-36)
     
    Esta bien visible que la deconstrucción constituye un conceptuario que marca firmemente el funcionamiento de la diferencia. La estrategia de deconstrucción consiste pues en desmontaje, un análisis critico, disentimientación de clásicas categorías de compresión, rebatir típicos lazos de argumentación y derribar la dominación de una única vía de interpretación.
     
    Mis fotografías están determinadas por una posición deconstructivista respecto al medio fotográfico, intentan cuestionar los marcos de fotografía moviéndose a su vez en su propio ámbito. Hay que reconocer el hecho de que la deconstrucción de la fotografía se efectúa gracias a las cualidades pertenecientes al medio cinematográfico que se ha formado como consecuencia del desarrollo de fotografía. Los coeficientes propios de una película: el tiempo y el movimiento perturban y transforman el orden fotográfico. La relación de la fotografía con el cine deconstruye la primera pero a la vez contribuye a la caracterización de sus resultados.
    Las fotografías presentan una secuencia, acción, movimiento de varias figuras, posturas o rastros. No obstante las escenas dan a entender que ha pasado un tiempo en el mundo representado
    que ha sido cerrado en una paréntesis de la toma fotográfica. El concepto de cambio de configuraciones introduce a una fotografía estática la noción del tiempo. De este modo tratamos con
    varios órdenes temporales: el tiempo de duración de la acción (tiempo diegético), tiempo de exposición fotográfica y tiempo de la percepción.
    No obstante el mismo medio fotográfico se presta para hablar del tiempo por la particular relación que ambos mantienen. Suponiendo que el nexo entre la realidad y la cámara fotográfica es de natura dinámica- espacial, podemos interpretar la imagen fotográfica en categorías de una huella. En otras palabras la imagen nos remite a la realidad cuyas cualidades contiene. En este análisis obtenemos una configuración compuesta por la realidad de un lado y un dispositivo de registro por el otro. Con mi trabajo he querido difuminar esta frontera y considerar el lado de la cámara como otra realidad. En el momento de sumergir la materia fotosensible en el mundo permito la confrontación de estas dos realidades. El fruto de esta confrontación es una capacidad de producir una copia, una imagen o una huella – según la interpretación – la capacidad de recordar el tiempo de esta confrontación de una manera específica.
     
    La realidad marcada en esta memoria no es tan solo exterior respecto a la cámara pero es también la realidad de la materia fotosensible. Sumándole la intención de la conciencia artística me sitúo como manipuladora del nivel de la automaterialización de la realidad. Las fotografías tienen valor de una documentación de performance, de una experiencia, presentan las condiciones de la experiencia y ayudan a dirigir hacia el proceso pero no permiten vivirlo del todo. Las fotografías constan actualmente una parte de mi memoria, con lo cual existen aspectos inaccesibles desde otra posición que no sea la del fotógrafo.
    Largo tiempo de exposición es punto clave de las fotografías, el tiempo en el que la realidad que conozco y los acontecimientos que observo van dejando sus huellas. Conciencia de este hecho me obliga de alguna manera a suspender la realidad que experimento porque se que paralelamente existe otro aspecto suyo, para un dispositivo distinto que también registra y da resultados diferentes a los míos.
     
    La comprensión de esta diferencia es esencial y obliga a adaptar una postura que admite retirar por un momento mi propio conocimiento del mundo. Lo que me interesa de fotografiar es lo que se manifiesta en el tiempo, lo que leo en la fotografía es el intervalo entre la manifestación y mi observación. La diferencia no es tan solo visual. La fotografía presenta siluetas, o más incluso....formas significantes. En mi mente tras la experiencia poseo también el conocimiento sobre el objeto. Las formas también aparecen, pero no necesariamente visuales pero igualmente significativas. Soy conciente tanto de mi conocimiento como de las cualidades grabadas en la foto, conciente de dos momentos de experimentación para los cuales el tiempo es un factor constituyente. La presencia a través de mis sentidos provoca creación de imágenes en la memoria, imágenes que ya no son visuales, imágenes entendidos mas bien como valores comparables con el original.... pero ¿cual es el fragmento original de espacio-tiempo?
     
    Así pues el trabajo revela una tensión conflictiva entre un lenguaje artístico y meta-artístico. La energía de esta confrontación tiene un carácter deconstructivo y experimentativo a la vez. Las cualidades del propio medio son el objeto de analisis decostructivo. En el caso de la fotografía se examina los aspectos de la relación entre la imagen-representación y el objeto y la realidad.
    (...) el registro de la cámara justifica. Una fotografía pasa por una prueba inconvertible de que sucedió algo determinado. La imagen quizá distorsiona, pero siempre queda la suposición de que existe, o existió algo semejante a lo que está en la imagen.(...) toda fotografía parece entablar una relación más ingenua, y por lo tanto más precisa con la realidad visible que otros objetos miméticos.(Susan Sontag, Sobre la fotografía ,pág.16)
     
    El trabajo costa de una serie de fotografías – registros de algunas acciones. Es la documentación de una performance entendida como ejecución, actividad, creación de la experiencia que une varios factores. Son configuraciones distintas de comportamientos, secuencias de movimientos y pasos irregulares. El resultado son imágenes de interactuación de la realidad (verdad) y realidad de la cámara que se reflejan como huellas, rastros humanos.
    Las fotografías pueden ser más memorables que las imágenes móviles, pues son fracciones de tiempo nítidas, que no fluyen. La televisión es un caudal de imágenes indiscriminadas, y cada cual anula a la precedente. Cada fotografía fija es un momento privilegiado convertido en un objeto delegado que se puede guardar y volver a mirar.( Susan Sontag, Sobre fotografía, pág.27)
    Las figuras están suspendidas entre el mundo real, tangible y el mundo sensible, espiritual no material. El poder testimonial de la fotografía nos dice que han estado allí, han existido de verdad, en cambio tratamos con una imagen que evoca más bien sombras de existencias y presencias fantasmales.
    La sabiduría esencial de la imagen fotográfica afirma:  ̈ esa es la superficie. Ahora piensen – o más bien sientan, intuyan – qué hay más allá, cómo debe de ser la realidad si esta es su apariencia. ̈ las fotografías que en si mismas no explican nada, son inagotables invitaciones a la deducción, la especulación y la fantasía. (Susan Sontag, Sobre la fotografía, pág. 32)
     
    Es allí donde termina la parte creativa del artista y se pone en marcha la idea deconstructivista de Jacques Derrida. La filosofía posmodernista rompe con el concepto de la presencia del autor como el punto de partida para la interpretación de la obra. La cadena de remisiones de los signos nos permite participar en el proceso de creación a nivel perceptivo. Nos somete a un estado melancólico un estado con cualidades de presencia y ausencia a la vez. Es la melancolía que proporciona recuerdos de lo visto, de lo perdido que vuelve a ser presente como una imagen de forma cambiada en nuestra mente.
     
     
    BIBLIOGRAFÍA
    Jacques Derrida, Posiciones, Pre-Textos, Valencia, 1977, pp.51-131. Edición digital de Derrida en cas- tellano.
    Jacques Derrida, De la gramatología, Siglo XXI, 1986
    www.jacquesderrida.com.ar
    Vincent Déscombes, To samo i inne.Czterdzieści pięć
    lat filozofii francuskiej (1933-1978), tł. B. Banasiak i 2    K. Matuszewski, Warszawa 1997, s. 178 i nast.
    John Culler, Sobre la reconstrucción ( Deconstruc- ción y sus consecuencias para análisis literaria), traducción por B.M. Fedorowicz, 1987.
    Tomasz Plata, Ser o no ser: categoría de la presencia en el teatro y en la performance de la ultima mitad del siglo, Wydawnictwo Sic!,Varsovia,2009.