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La serie está realizada durante julio y agosto de 2008 principalmente en la ciudad de Buenos Aires.
Cuando llegué, el país andaba enzarzado en un… Read More
La serie está realizada durante julio y agosto de 2008 principalmente en la ciudad de Buenos Aires.
Cuando llegué, el país andaba enzarzado en un encendido debate sobre la posibilidad de aumentar los impuestos que gravan la exportación de soja (retenciones móviles). Un cultivo que se había revalorizado enormemente por la demanda de biocombustibles y que el gobierno de Cristina Kirschner no estaba dispuesto a desaprovechar. El enfrentamiento entre el estado y la gente del campo dio lugar a una serie de manifestaciones que tuvieron en vilo al país hasta el día de la votación. 
Todo el proceso se vivió en Argentina con mucha intensidad y un poco de miedo a estos grandes enfrentamientos con el poder político que tan mal han acabado tradicionalmente en este país. Yo le comentaba a un amigo que desde el punto de vista periodístico había sido una oportunidad llegar en un momento histórico como este, a lo que él me contestaba que estaba un poco harto de vivir en un país donde los acontecimientos históricos se suceden cada dos semanas.
Durante todo este tiempo envié algunas muestras de lo que allí se estaba viviendo a la prensa española, la cual apenas se hizo eco de los acontecimientos. Esto me hizo reflexionar sobre la paradoja de la globalización y como a pesar de la inmediatez del acceso a la información, apenas nos fijamos en lo que pueda ocurrir más allá de nuestras narices. 
Intuí lo efímero de la relevancia informativa y me di cuenta que no podría atrapar el sentimiento argentino retratando un evento que si bien era representativo del momento, abandonaría su vigencia al final del día cuando los periódicos fueran al contenedor de basura. Decidí quedarme, como casi siempre en mis reportajes, con lo que no caduca, con la gente. Con los rostros de los actores de esa gran obra de teatro llamada 'Argentina'. Una obra de teatro en la que todos los argentinos son actores y espectadores al mismo tiempo. Una obra sin final feliz representada demasiadas veces. Un público que adivina el intento por convencerle de que va a ver una gran superproducción, pero que ve que los trajes están polvorientos, las butacas medio rotas y los actores cansados, sin entusiasmo. Así este público argentino juega a creer porque la fe es lo último que le queda, pero sus ojos reflejan el hastío, el agotamiento y la hartura de una historia que se repite una y otra vez.
En este contexto, están realizados los retratos que podéis ver en esta serie. Read Less
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