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Nota realizada para la publicación del mes de noviembre de la revista Breaking Away sobre la convocatoria 2012 de Buenos Aires Photo. (not published) Read Less
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FOTOGRAFÍA PLURI-ACANALADA
Crónica y reflexión: Buenos Aires Photo 2012
El día viernes 26 de octubre inauguró en el Centro Cultural Recoleta la octava edición de Buenos Aires Photo. Allí se reunieron obras de varias galerías de arte y artistas de todo el mundo, con una puesta que hizo uso al 101% del espacio con una gran variedad de temas.  Andy Warhol, Diego Rivera, ringl + pit (sobrenombres de niñas de Grete Stern y su socia Ellen Auerbach),  Graciela Sacco, Alberto Goldestein entre otros, son algunos de los nombres más reconocidos de la muestra.
Un vasto y jugoso programa de actividades dedicado a la presentación de libros, charlas magistrales y mesas de discusión abiertas, todas de la mano de grandes fotógrafos, que acontecieron en el auditorio a lo largo del fin de semana.
Para aquellos que podían dedicarle una tarde entera, los patios no solo funcionaban como lugar por el cual pasar de un ala al auditorio o a la sala Cronopios, sino que incluían la opción de poder hacer una pausa o "entremés visual", disfrutar de un cafecito y leer un poco mejor el programa.

El plato fuerte del día de la inauguración fue la charla magistral del renombrado fotógrafo catalán Joan Fontcuberta, quien se ha dedicado en los últimos años a la investigación de los limites de la fotografía desde un punto de vista "ontológico y epistemológico" como dice él, aunque a mi me gustaría agregar el aspecto antropológico por razones que nombrare luego. 
La guerrilla de la contravisión.
La conferencia fue acompañada por una minuciosa pero atenta recopilación de sus últimos trabajos que estaban expuestos en el Espacio Aeropuertos Argentina 2000, estas correspondían a las series llamadas "Orogenesis", "Googlegramas" y "Gastrópoda". Las mismas sirvieron de soporte para la presentación de ideas del autor por lo que me parece pertinente explicarlas brevemente.

En el caso de "Orogenesis" se trata de llamativos paisajes que parecen sacados de un libro de Tolkien, pero lo más interesante es que los paisajes, por más fieles a la realidad que parezcan, de hecho no existen. Se trata del resultado de un software que reproduce en 3D, según convenciones cartográficas, los paisajes que hay representados en un mapa mediante un proceso de renderización. ¿Pero qué sucede cuando la imagen a procesar no es un mapa? “como el programa no sabe hacer otra cosa" nos da como resultado un paisaje ficticio. Nos cuenta el autor que en la mayoría ha utilizado como matriz para este proceso, obras de otros artistas, por ejemplo Salvador Dalí, y que el programa que utiliza es freeware por lo que si se busca en internet se encuentra fácilmente. Aquí hay un programa similar para que bajen y jueguen: “Terragen” - www.planetside.co.uk
 
"Googlegramas" en cambio, proviene de la concepción de los mosaicos romanos donde la unidad que lo conforma, llamada tesela, se ordena de tal manera que en conjunto forman una imagen. Un ejemplo clásico es el Mosaico de Medusa, que es utilizado por Joan "actualizándolo" reemplazando esas teselas por imágenes de  internet o espacios virtuales mediante un programa que permite googlearlas y ordenarlas según la tonalidad que se necesite para cada pixel. Gracias al formato y calidad en que se presenta esta obra en particular uno se puede acercar a las imágenes representadas y ver qué encuentra en cada “tesela digital”. Por ejemplo, para los fanáticos de Dragon Ball Z, en el caso de la obra "El Origen del Mundo" podemos ver a Vegeta pegando un grito cerca del pubis de la retratada (a ver quién lo encuentra primero!)
 
"Gastrópoda" tiene una procedencia menos informática pero igual de divertida. Consta de una obra conjunta entre la correspondencia personal del autor, que pasa días y días en su buzón hasta que sea abierta y los caracoles de su casa que se encargan de intervenir dicho correo, mayormente remitidos de casas de arte y museos. Finalmente lo que queda son imágenes de obras que hacen al canon del arte contemporáneo con mordidas y heces de estos seres gasterópodos.

Habiendo dicho esto podemos concluir en que, si algo tienen en común estas tres obras, es la  dificultad que se nos presenta como espectadores de ponerles un nombre. ¿Qué son esas imágenes? ¿Son fotografías? ¿O es algo más?

La charla comienza con esta frase "yo digo que la mejor manera de adivinar el futuro es inventándolo y la mejor manera de de inventar el futuro es disparando ideas", así que aquí vamos.
Fascinado por donde ha llegado la fotografía, Fontcuberta hace un seguimiento de la misma por el mundo como un investigador privado contratado para perseguir a un esposo infiel, tomando nota y haciendo registro de sus pasos.
Los significativos avances tecnológicos y por consiguiente la popularización masiva del uso de la fotografía lo tiene absorto, más que nada por lo que deviene de ese uso.
"La fotografía debe ser fetiche para poder  ser consumida, debe proveer algo más que solo datos." Esto dice el autor al momento de hablar de como la fotografía, en diferentes formas y dispositivos, se encuentra incrustada dentro de las actividades de todos en la actualidad. "Una fiesta... no es fiesta sin foto." Explicaba que incluso cuando vamos al museo muchas veces ocurre que estamos más tiempo mirando a través de la pantalla que de hecho apreciando directamente el cuadro. Es entonces cuando la experiencia queda minimizada.
Esto da como resultado un flujo y cantidad innumerable de fotografías que pululan en redes sociales, internet, etc… espacios virtuales donde difícilmente se distingue entre lo público y lo privado, por lo que el autor atribuye dos conceptos importantes a estas imágenes: exceso y acceso.
Mientras todo esto era explicado, en la pantalla de proyección pasaban imágenes de autoría anónima de todo tipo. Gente desnuda posando en el baño, una pareja en el parque, un autorretrato de espejo en el cual al sujeto no se le ve la cara por el flash, etc. Material descriptivo que según dice el disertante, medio en serio medio en broma, es donde debemos poner nuestras esperanzas para el futuro ya que "la fotografía profesional se ha vuelto completamente aburrida y la artística es patética"
El reciclado de dichas imágenes o su reutilización para generar otras nuevas, es la metodología que él propone y cita a Goddard: "porque la imagen no es de quien la crea sino de quien la utiliza".
Desde aquí es de donde va surgiendo el tema de qué pasa con esta "nueva fotografía" y surge la idea de la "posfotografía" ¿Implicaría eso una muerte de la fotografía? Es algo que todavía está en discusión y que nos atañe a todos los que estamos en el tema.

Una amena tarde con el señor Joan Fontcuberta basta para darse cuenta de su pasión por el tema. La charla, dada con muchísima mayor elocuencia de lo que cuento aquí, era acompañada casi a la par por breves y simpáticas anécdotas que hacían de colchón para ejemplificar e incluso embellecer cada idea planteada.
Su inquietud y curiosidad son motores principales en el desarrollo en la indagación del "metabolismo de la imagen", donde la intuición es importante, ya que cuando uno puede estar abocado "la inspiración puede venir de todos lados".

Por supuesto que al finalizar Joan no tuvo problemas para atender a su grupito de fans y firmar algunos autógrafos de los cuales yo fui a buscar uno, ya que qué soy yo sino una relativamente nueva pero fiel adepta, já!
Una muñequita de porcelana de pocas palabras.
La fotografía, como la conocemos hoy, no es más que el producto de una incesante puja de aquellos que consideraron que esta disciplina merecía un lugar en el ámbito del arte y ser respetado en lo laboral. Una de estas personas, quien no solo contribuye al reconocimiento de la fotografía sino que marca también un antes y un después en cuanto al fuerte cambio de género de una profesión, que desde el comienzo de su historia, tuvo preponderancia masculina, es Sara Facio. El día sábado, en el marco de la feria Buenos Aires Photo, se realizó la presentación del libro dedicado a su trabajo.
Quien abrió la presentación fue el señor que acompañaba a la dama en cuestión y quien fue el gestor principal de la idea: Ataulfo Perez Aznar. Hizo una pequeña reseña de lo que fue la “cocción” del libro, la cual duró cuatro años, y que según cuenta él “Fue más largo que un parto, pero el resultado final me da mucha satisfacción”. Aclaró además que el libro tiene un formato de antología y que para ello hubo que realizar una selección de la extensa obra de Sara.
También habló sobre la necesidad de hacer una reflexión sobre el lugar que ocupa la autora en el contexto de la fotografía nacional y de la importancia de proteger y preservar al fotógrafo en general, evitando así que el mercado comercial afecte la lealtad y autenticidad de su trabajo.
Una vez terminadas estas explicaciones se le dio la palabra a Sara Facio quien había estado calladita al lado de Ataulfo, sonriendo y dando alguna que otra risita. Breve y concisa, ella dijo que había disfrutado mucho del proceso y “espero que lo disfruten”. Acto seguido la muñequita de pelo blanco de pocas palabras salió del escenario. Sabia, porque ni bien terminó de bajar las escaleras todo el mundo se abalanzó sobre ella por autógrafos y fotos, algo que tomaría tiempo, quizás demasiado para su gusto.
 
Aquel libro se suma a una lista de innumerables logros de la autora cuyo trabajo se ha basado siempre en un amor profundo al arte.
Este emblemático personaje que hizo el retrato del mundo intelectual de nuestro país y del globo siempre supo dejarnos sin aliento, no solo por ser una gran artista, sino por la historia misma de su vida. Que nadie se engañe por su plácida apariencia, detrás hay una ferviente luchadora muy segura de sus convicciones que seguirá sorprendiéndonos.
Momento de reflexión.
Decidí hacer la revisión del contenido de la exposición sobre el final porque me pareció interesante integrarlo con la teoría de Fontcuberta acerca de la posfotografía.
Si hablara en términos generales podría decir que si algo me llamó la atención fue el haber podido encontrar una constante en todas las fotografías expuestas, por más variadas en cuanto a tema, formato y demás. En todas prevalecía una búsqueda de ese límite fotográfico del cual hablaba aquel autor. Para nombrar algunos ejemplos, Jaques Bedel presentaba una serie donde se intervenían fotografías con grabado, Graciela Sacco con su ya conocidos proceso de sensibilización fotográfica en elementos cotidianos como la cuchara. En otros casos la obra era presentada en un minúsculo puestito con libritos y demás cosas que hacían a la experiencia visual y, para terminar con los ejemplos, el reciclado de diferentes tipos de elementos también fue un tema importante. Pero si algo quiero destacar es el uso del holograma que me llamó poderosamente la atención en dos o tres artistas (por ejemplo Gabriel Valansi y Marcelo Grosman).
La holografía es la técnica que, mediante la utilización de rayos laser sobre un cristal o material fotosensible, permite la proyección de la imagen expuesta en dicho material en tres dimensiones. En el caso de los autores que nombre antes, presentaron hologramas del tipo multi-canal, el cual se caracteriza por estar compuesta por dos o más imágenes y dependiendo de la posición en que se lo mire, cambie la imagen observada o se genere la superposición de todas ellas sobre el plano.
Esto me recordaba a lo que comentaba Fontcuberta en la conferencia sobre exceso y acceso como propiedades de la imagen. Exceso, en este caso, aplicaría por la inusual cantidad de imágenes independientes capaces de caber en un solo soporte; acceso por la posibilidad de ver la totalidad de imágenes que el holograma contenga y poder decidir cuál de ellas “sintonizar” con tan solo moverse de un lugar a otro, que no es tan diferente a surfear la red.
Es la forma perfecta de simbolizar este cambio de piel, metamorfosis o lo que sea que esté sufriendo (o gozando) la fotografía, ya que uno a medida que avanza sobre la imagen esta cambia a otra cosa. Como si el avanzar fuera simplemente el recorrer la historia de la fotografía en el mundo contemporáneo.
Si fuera el caso que se llegara a la conclusión de que efectivamente la fotografía ha muerto, el nuevo ámbito en el cual se inmiscuye esta generación podría llamarse fotografía post-mortem donde la fallecida es la misma fotografía. En ese caso, ¿no sería la posfotografía el resultado de un duelo sentenciado a perdurar en el tiempo y tener múltiples formas? El duelo más festivo dirían algunos, ya que viene acompañado por una murga y carros alegóricos conducidos por diferentes artistas. Me encantaría saber qué opina Joel Peter-Witkin sobre el tema, ya que la fotografía aquí podría ser tranquilamente uno de sus cadáveres bellamente animados.
Joan Fontcuberta luego de la presentacion.
Volviendo a la metáfora del holograma, podríamos decir que cada canal en el cual se encuentran las imágenes son los caminos que toma cada artista para poder sintonizar su propia reproducción de lo que fue la fotografía, su propia forma de afrontar el duelo, de ofrecer tributo. Estos caminos o canales son la materia prima que hacen al recorrido que nos llevará a algo que dejaría de ser fotografía, pero que mientras tanto solo pueden devenir en derivados de ella. Un duelo es algo que todos procesamos de diferentes formas y para colmo parece ser que la fotografía no dejó herencia, por lo que cada uno se tuvo que volver a casar inmediatamente con alguna otra disciplina para poder mantenerse.
Esta reflexión es lo que me lleva a ponerle a este tipo de imágenes el nombre de fotografía pluri-acanalada, caracterizada por ser el resultado de una especie de concepción necrófila entre la fotografía y otra disciplina o método procedimental diferente al fotográfico que varía según el autor.
Estas nuevas formas de la imagen parecen ser la bandera que anuncia la llegada de un cambio revolucionario en cuanto a los procesos creativos y de lectura de fotografías y, como en el caso del holograma, lo único que hay que hacer es recorrerlo de una punta hacia la otra con no mucho más que ganas y curiosidad para poder descubrir en qué se convierte o a donde nos lleva.
Sara Facio firmando su nuevo libro.
Antes de concluir, me gustaría agregar que he estado atenta a las críticas que se le ha hecho a Buenos Aires Photo. Algunas de ellas describen el evento prácticamente como una feria turca colmada de imágenes carentes de sencillez y naturalidad. Si bien no me encuentro en total desacuerdo, la crítica al orden y contenido de cada obra en particular y de la feria en su conjunto, a este nivel de reflexión, queda minúscula si consideramos el potencial en cuanto a contribución de lo que podría ser un eslabón en la evolución de este cadáver gráfico. Creo que fue el ánimo con el cuál se recorrió aquel súmmum visual, la real diferencia en cuanto a las devoluciones sobre el tema. Hay quienes fueron de luto y quienes fueron a festejar el Día de los Muertos.
El tiempo es, con respecto a la fotografía, una viuda rencorosa y no sabremos cuanto hará durar este proceso de descomposición hasta que finalmente funcione como fertilizante para otra cosa. Por lo que recomiendo se abrochen los cinturones y disfruten del viaje.