Dos meses con el iPhone 11 Pro
Hace dos meses tomé una decisión que no habría creído posible hasta entonces: comprar un teléfono de alta gama con el propósito de utilizarlo como cámara de fotos con el mismo nivel de exigencia que pido a mis cámaras digitales y de película. El teléfono elegido fue el iPhone 11 Pro Max. Después de dos meses, quiero compartir mi experiencia. Esto no va a ser una evaluación porque ya hay cientos de ellas en internet escritas por profesionales; tan sólo quiero mostrar mi punto de vista como usuario aficionado.
¿Por qué el iPhone 11 Pro Max? La culpa la tiene un modelo anterior, el famoso X. Tuve la oportunidad de usar un iPhone X después de haber tenido mi iPhone 7 durante más de dos años y la diferencia en calidad de imagen me impresionó. Además pude comprobar que el tele -un 50 mm en realidad- resultaba muy útil y mitigaba uno de los problemas que siempre había tenido con los teléfonos, el uso de un angular excesivamente corto en ocasiones. Podría haberme quedado con el X pero, después de un par de semanas haciendo fotos con él, me picó la curiosidad por el nuevo modelo que Apple acababa de presentar: Modo Noche, Smart HDR, Deep Fusion... eran tecnologías que, si funcionaban como la publicidad prometía, podían suponer un salto enorme en fotografía computacional. Tenia por lo tanto claro que quería el modelo Pro ya que incorpora el tele, ausente en el modelo de gama inferior. Respecto al tamaño Max, lo elegí porque me permite agarrarlo con las dos manos de una forma mucho más firme que en teléfonos más pequeños.

Así, durante estos dos últimos meses he usado el iPhone como mi única cámara, intentando seguir todo el flujo de trabajo que uso con otras cámaras: captura, selección, edición, subida a internet e impresión. Para mí es igual de importante que una foto se vea bien en mi blog como que se pueda imprimir a un tamaño razonable -he llegado a hacerlo en A3+, casi medio metro de longitud- y en todos estos aspectos he de decir que el iPhone ha cumplido. Voy a explicar algunos de los aspectos más interesantes.
Sin duda alguna lo que más me impresionado del iPhone 11 es el Modo Noche -y Deep Fusion en su lugar cuando hay algo más de luz- que da al móvil la capacidad de tomar fotos en condiciones de muy baja luminosidad sin ruido y sin pérdida de nitidez. Me ha dejado tan buen sabor de boca que, aprovechando la larguísima noche noruega, he iniciado un proyecto llamado Stavanger By Night enfocado en fotografía urbana nocturna. ¿Qué he aprendido de esta experiencia? Que el iPhone se porta muy bien cuando hay áreas iluminadas porque, en lugar de tratar de convertir la noche en día, intenta exponer de forma adecuada esas áreas y mantener las sombras y los negros como tales. Cuando se intenta usar el modo noche en zonas completamente oscuras los resultados son bastante menos interesantes, con pérdida de nitidez y dominantes de color. Mi consejo para el Modo Noche es usarlo en zonas en las que haya fuentes de luz, por débiles que sean; las luces no se van a quemar y las zonas que estén parcialmente iluminadas van a quedar expuestas de forma bastante correcta.

El Modo Noche es todo un cambio de paradigma en mi caso. Uno de los motivos para no usar un teléfono como cámara hasta ahora era el pobre rendimiento en condiciones de baja luminosidad. El iPhone 11 me permite tomar fotos que están a la par o mejoran a la mayoría de cámaras de fotos dedicadas que he tenido hasta ahora.
Otro de los aspectos interesantes de este modelo es el Smart HDR que permite mejorar el rango dinámico de las fotos. Es habitual ver paisajes tomados con teléfonos -y cámaras dedicas- en que la zona alrededor del sol aparece completamente quemada, o las zonas en sombra convertidas en una masa negra sin detalle. Hasta ahora el modo HDR de los iPhone no era nada del otro mundo y de hecho se conseguían resultados mucho mejores con aplicaciones externas como el HDR de Lightroom mobile. Sin embargo el iPhone 11 consigue generar unos HDR muy balanceados en los que toda la imagen tiene una exposición adecuada sin que parezca que nadie ha movido los controles de luces y sombras hasta el infinito. Esto se agradece en particular en paisajes con el sol de frente. Mi consejo es dejar el HDR activo en todo momento, es difícil llegar a ver imágenes sobreprocesadas.
El aprovechamiento de todos estos trucos computacionales viene con un lado que podemos considerar negativo: las imágenes son procesadas en el teléfono y lo que obtenemos es un archivo en formato JPEG o HEIC. Si queremos usar RAW, debemos renunciar a los aspectos de fotografía computacional. En mi caso lo tengo muy claro: me quedo con la imagen procesada. Esto puede sonar a blasfemia en el mundo de la fotografía pero creo que es importante que, cuando usemos cámaras de teléfonos, cambiemos el paradigma al que estamos acostumbrados. Un teléfono sin todo el software que corre dentro de él es básicamente una cámara con lentes y sensor diminutos. La imagen RAW que se obtenga de él va a ser en la mayoría de ocasiones decepcionante debido a sus límites físicos; el verdadero cambio en el juego viene dado por lo que el software puede hacer. En mi opinión, si queremos usar un teléfono como una cámara debemos tratarlo como una cámara... sólo en el aspecto creativo, no en el técnico. Y esto incluye olvidarnos de conceptos como el formato RAW al menos hasta que las compañías fabricantes lo incluyan en el flujo de fotografía computacional. Por la misma razón, recomiendo usar apps que soporten estos modos; la mía es la nativa de la cámara cuando uso el modo nocturno o retratos y Halide para el resto de fotos. También estoy editando las imágenes en la aplicación Fotos de Apple tanto en su versión móvil como de escritorio.

Y ya que estamos hablando del componente físico, ¿qué tal se comportan las cámaras? La estrella sigue siendo el gran angular de 26mm -lo que Apple considera el zoom 1X- con unas imágenes nítidas tanto de día como de noche y desde el centro de la imagen hasta las esquinas.
Del tele -el 2X según Apple- escuché críticas por su presunta falta de nitidez. Yo creo que no desentona frente al gran angular aunque es cierto que en Modo Noche si flaquea un poco; desconozco si es debido a un problema de software o a que es menos luminosa. En todo caso, para los que llevamos toda la vida usando sólo el 26 mm de anteriores modelos y añorando en muchas ocasiones más distancia focal, es una bendición. 
¿Y qué decir del ultra angular, el 0.5X de Apple? Que es una lente de 13 mm con todo lo bueno y malo que conlleva. Por un lado tenemos un ángulo de visión que permite efectos muy interesantes en foto y video, sobre todo en paisajes. Por otro lado, todos los problemas asociados a este tipo de objetivos están ahí: distorsión, pérdida de nitidez en las esquinas... y la posibilidad de que uno de tus dedos acabe formando parte de la foto. Yo recomiendo usarlo sobre todo para paisajes sin muchos elementos en las esquinas inferiores.
Entonces, ¿es posible usar el iPhone 11 como sustituto de una cámara dedicada? Depende mucho del tipo de fotografía que se haga y del producto final. Yo, aficionado y usuario de cámaras de lente fija o de zoom de rango limitado, puedo decir que es posible. Las fotos que he obtenido son de más calidad que la mayoría de cámaras que he tenido en los últimos diez años. Por ahora no pretendo desprenderme de mi Fujifilm X100F ni de mi Leica X Vario pero es cierto que no las he usado desde que compré el iPhone ni pienso llevármelas en mis próximos viajes -confieso que a lugares que ya he visitado, por lo tanto tengo red de seguridad. Supongo que el paso definitivo será hacer un viaje fotográfico a un lugar que sea nuevo para mí armado tan sólo con el teléfono. No sé si llegará a ocurrir pero, si sucede, sin duda lo compartiré con vosotros.
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Evaluación del iPhone 11 Pro Max como cámara fotográfica
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