Los alumnos del grupo E
En el IES Nelson Mandela (nombre ficticio, pero historia real, sucedida en un instituto de Madrid) los estudiantes de Secundaria entran lentamente en el instituto, inundando los pasillos con risas y murmullos. Los corredores se van llenando de jóvenes, que sin prisa, se dirigen a sus aulas
La clase de 3ºE tiene algunas características que la hacen diferente. Casi la totalidad de su alumnado ha repetido algún curso, es de origen extranjero o tiene dificultades de aprendizaje o desfase escolar. 

Los chicos y chicas de 3ºE, vienen, en su mayoría, de 2ºE. Muchos alumnos no han cambiado de letra desde que empezaron la secundaria en 1ºE. En el primer curso de la ESO, el criterio para ser asignado a esa clase es la inscripción en la asignatura optativa de recuperación de matemáticas. Es un criterio que rara vez falla. Los chavales con más dificultades casi siempre pertenecen al grupo de recuperación.
Una alumna de 2ºE está preocupada porque sus padres la quieren casar en Marruecos. Un chaval come todos los días solo en una hamburguesería cercana al instituto, porque en su casa no hay nadie y se siente solo. Otro compañero de ambos padece un trastorno mental.Diversas circunstancias socioeconómicas, familiares, culturales, étnicas o psicológicas se entrecruzan en 3ºE. 
De estudiar en el grupo A a estudiar en el E hay un abismo.
En el IES Nelson Mandela hay 5 líneas (5 clases por curso). Una simple mirada a las listas de los grupos, colgadas en el vestíbulo del centro, permite ver la concentración de nombres extranjeros en el grupo E. Un sencillo cálculo nos revela que un 50% de los chavales de la clase E son extranjeros, frente al 5–6% de los alumnos de los grupos A, B, C, y D. 
Algunos alumnos logran salir del grupo E, aunque es difícil. Únicamente se permite el cambio a un “grupo normal” si el claustro considera que ese alumno ha mejorado lo suficiente y el tutor solicita el cambio con vistas al curso siguiente. Pero no es fácil mejorar cuando todos los alumnos del aula son chavales con desfase académico, adolescentes con problemas sociofamiliares o en riesgo de exclusión social.
La segregación por niveles dificulta el progreso académico de los alumnos asignados al grupo de nivel más bajo. Numerosos estudios demuestran que el “efecto pares” (la influencia de los compañeros con mejor rendimiento académico en los alumnos menos aventajados) supone un estímulo para muchos estudiantes. 
Los grupos más diversos en los que se mezcla todo tipo de alumnado, contribuyen a reducir las desigualdades y a prevenir el fracaso escolar de los alumnos en situación de desventaja. 
El relator de la ONU sobre el racismo ha emitido dos advertencias a España relativas a la segregación de alumnos migrantes en “escuelas-gueto”. Nadie parece haber reparado en la existencia de “aulas-gueto” en los IES.

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