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    Las flores del mar. // Danza sobre las olas, vuelo flotante, / ductilidad, perfección, acorde absoluto / con el ritmo de las mareas, / la insondable música / que nace allá en el fondo y es retenida / en el santuario de las caracolas. // La medusa no oculta nada, / más bien despliega / su dicha de estar viva por un instante. / Parece la disponible, la acogedora / que sólo busca la fecundación, / no el placer ni el famoso amor, / para sentir: ­Ya cumplí, / ya ha pasado todo. / Puedo morir tranquila en la arena / donde me arrojarán las olas que no perdonan. // Medusa, flor del mar. La comparan / con la que petrifica a quien se atreve a mirarla. / Medusa blanca como la X'Tabay de los mayas / y la Desconocida que sale al paso y acecha / desde el Eclesiastés al pobre deseo. // Flores del mar y el mal las Medusas. / Cuando eres niño te advierten: / Limítate a contemplarlas. / Si las tocas, las espectrales / te dejarán su quemadura, / la marca a fuego, el estigma... Read Less
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Semana 5, día 5.
Las medusas verdes y azules pasean su placidez por los mares cálidos 5
Mueren, ¿mueren?, sí, con el tiempo lo hacen
se saben parte de un mundo finito, un mundo aparte,
como si fuera paralelo al tuyo, al mío…
Semana 5, día 5
Las medusas verdes y azules pasean su placidez por los mares cálidos 5 (18 x 25)
2018
Las flores del mar. 

Danza sobre las olas, vuelo flotante, 
ductilidad, perfección, acorde absoluto 
con el ritmo de las mareas, 
la insondable música 
que nace allá en el fondo y es retenida 
en el santuario de las caracolas. 

La medusa no oculta nada, 
más bien despliega 
su dicha de estar viva por un instante. 
Parece la disponible, la acogedora 
que sólo busca la fecundación, 
no el placer ni el famoso amor, 
para sentir: ­Ya cumplí, 
ya ha pasado todo. 
Puedo morir tranquila en la arena 
donde me arrojarán las olas que no perdonan. 

Medusa, flor del mar. La comparan 
con la que petrifica a quien se atreve a mirarla. 
Medusa blanca como la X'Tabay de los mayas 
y la Desconocida que sale al paso y acecha 
desde el Eclesiastés al pobre deseo. 

Flores del mar y el mal las Medusas. 
Cuando eres niño te advierten: 
Limítate a contemplarlas. 
Si las tocas, las espectrales 
te dejarán su quemadura, 
la marca a fuego, el estigma 
de quien codicia lo prohibido. 

Quizá dijiste en silencio: 
Pretendo asir la marea, 
acariciar lo imposible. 

Nunca lo harás: las medusas 
no son de nadie celestial o terrestre. 
Son de la mar que no es ni mujer ni prójimo. 

Son peces de la nada, plantas del viento, 
quizá espejismos, 
gasas de espuma ponzoñosa 

En Veracruz las llaman aguas malas.

José Emilio Pacheco