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    Cuando mueran las rosas, cuando mueran, / En una tarde gris, tarde de frío, / Entre mis manos temblarán sus pétalos / Y poco a poco moriré de has… Read More
    Cuando mueran las rosas, cuando mueran, / En una tarde gris, tarde de frío, / Entre mis manos temblarán sus pétalos / Y poco a poco moriré de hastío. // Cuando mueran las rosas, no habrá sol, / Una neblina cubrirá el jardín / Y flotará sobre las cosas todas / La dulce nebulosa del esplín. // Cuando mueran las rosas, cuando mueran, / Mi alma se hará de hilachas de cristal, / Y temblará en mi pecho la agonía / De un beso rojo que me fue fatal. // Cuando mueran las rosas, en mis dedos / Me invadirá el horror del infinito / Y posará en mis fibras desoladas / El soplo extraño de un sangriento mito. // Cuando mueran las rosas, cuando mueran, / Ven a verme morir a mí también; / Las rosas son mis gratas compañeras, / Las rosas blancas y las rosas té. // Amo las rosas pálidas, las suaves / Rosas sagradas de la eucaristía, / Las rosas blancas como para altares / En el mes de María. // Amo las rosas que parecen manos / De alguna amada que sabemos muerta, / Como un jazmín de pétalos nevados... Read Less
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Semana 2, día 4.
La flor que se creía sol
El sol marchita la vida, el sol marchita la rosa. 
La vida no marchita la rosa, la rosa no marchita la vida.
Semana 2, día 4
La flor que se creía sol (18 x 25)
2018
Cuando mueran las rosas, cuando mueran, 
En una tarde gris, tarde de frío, 
Entre mis manos temblarán sus pétalos 
Y poco a poco moriré de hastío. 

Cuando mueran las rosas, no habrá sol, 
Una neblina cubrirá el jardín 
Y flotará sobre las cosas todas 
La dulce nebulosa del esplín. 

Cuando mueran las rosas, cuando mueran, 
Mi alma se hará de hilachas de cristal, 
Y temblará en mi pecho la agonía 
De un beso rojo que me fue fatal. 

Cuando mueran las rosas, en mis dedos 
Me invadirá el horror del infinito 
Y posará en mis fibras desoladas 
El soplo extraño de un sangriento mito.

Cuando mueran las rosas, cuando mueran, 
Ven a verme morir a mí también; 
Las rosas son mis gratas compañeras, 
Las rosas blancas y las rosas té. 

Amo las rosas pálidas, las suaves 
Rosas sagradas de la eucaristía, 
Las rosas blancas como para altares 
En el mes de María. 

Amo las rosas que parecen manos 
De alguna amada que sabemos muerta, 
Como un jazmín de pétalos nevados, 
Como una boca para siempre yerta. 

Amo las rosas con matiz de aurora, 
Como mejillas pálidas de un niño, 
Las rosas destrozadas por las manos 
Cuando las manos tiemblan de cariño. 

Amo las rosas rojas como un beso, 
Que manó sangre entre los dientes fieros, 
En cuyo espasmo se perdió una vida 
Y palpitó una racha de pamperos. 

Amo las rosas como herida abierta 
Sobre las carnes, con puñal de amores, 
Las rosas rojas que parecen gritos,
Tragedia misma de las mismas flores. 

¡Oh! Quién me diera ser cada corola 
Para darme en perfumes a tus labios, 
Y en perfume llegarme hasta tu sangre 
Y allí dormirme sin dolor ni agravios.

Cuando mueran mis rosas, las del alma
Bésame las pestañas temblorosas 
Y ponme en los cabellos y en las sienes, 
Una corona pálida de rosas.



Alfonsina Storni​​​​​​​