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    ​​​​​​​¿Qué es esto? ¡Prodigio! Mis manos florecen. / Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen. / Mi amante besóme las manos, y en ellas, / ¡oh gra… Read More
    ​​​​​​​¿Qué es esto? ¡Prodigio! Mis manos florecen. / Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen. / Mi amante besóme las manos, y en ellas, / ¡oh gracia! brotaron rosas como estrellas. // Y voy por la senda voceando el encanto / y de dicha alterno sonrisa con llanto / y bajo el milagro de mi encantamiento / se aroman de rosas las alas del viento. // Y murmura al verme la gente que pasa: / «¿No veis que está loca? Tornadla a su casa. / ¡Dice que en las manos le han nacido rosas / y las va agitando como mariposas!» // ¡Ah, pobre la gente que nunca comprende / un milagro de éstos y que sólo entiende, / que no nacen rosas más que en los rosales / y que no hay más trigo que el de los trigales! // que requiere líneas y color y forma, / y que sólo admite realidad por norma. / Que cuando uno dice: «Voy con la dulzura», / de inmediato buscan a la criatura. // Que me digan loca, que en celda me encierren, / que con siete llaves la puerta me cierren, / que junto a la puerta pongan un lebrel... Read Less
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Semana 3, día 3.
Las tres rosas
Con el pasar de la vida la rosa se va poniendo colorada, primero amarilla, como el sol de la juventud, luego roja, como las mejillas del enamorado y finalmente morada, como el obispal color de la sabiduría...
Semana 3, día 3
Las tres rosas (18 x 25)
2018
​​​​​​​¿Qué es esto? ¡Prodigio! Mis manos florecen.
Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen.
Mi amante besóme las manos, y en ellas,
¡oh gracia! brotaron rosas como estrellas.

Y voy por la senda voceando el encanto
y de dicha alterno sonrisa con llanto
y bajo el milagro de mi encantamiento
se aroman de rosas las alas del viento.

Y murmura al verme la gente que pasa:
«¿No veis que está loca? Tornadla a su casa.
¡Dice que en las manos le han nacido rosas
y las va agitando como mariposas!»

¡Ah, pobre la gente que nunca comprende
un milagro de éstos y que sólo entiende,
que no nacen rosas más que en los rosales
y que no hay más trigo que el de los trigales!

que requiere líneas y color y forma,
y que sólo admite realidad por norma.
Que cuando uno dice: «Voy con la dulzura»,
de inmediato buscan a la criatura.

Que me digan loca, que en celda me encierren,
que con siete llaves la puerta me cierren,
que junto a la puerta pongan un lebrel,
carcelero rudo, carcelero fiel.

Cantaré lo mismo: «Mis manos florecen.
Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen».
¡Y toda mi celda tendrá la fragancia
de un inmenso ramo de rosas de Francia!

Juana de Ibarbourou