Los niños perdidos de Europa
Muchos menores llegan a Europa todos los años completamente solos. Son niños y niñas que emprenden un largo trayecto en solitario a través de varios países, sin contar con la compañía y la protección de un adulto. Estos niños son vulnerables a caer en manos de las mafias o de ser víctimas de explotación sexual, redes de tráfico de órganos o de drogas o redes de trata de personas.

Miles de niños y niñas han desaparecido en suelo europeo, sin que las autoridades parezcan inmutarse.
Missing Children Europe señala que muchos menores huyen de los centros para encontrarse con familiares o para llegar a un país concreto y no se vuelve a conocer su paradero

En Italia 5.828 niños desaparecidos, según Save the Children. En Suecia 1.829 y en Alemania 4.749 según la fundación PorCausa. En España, no hay datos globales, pero sólo en 2016 se registró la desaparición de 825 menores.

Las autoridades europeas admitieron en 2016 la desaparición de 10.000 niños en territorio de la Unión.
Save the Children denuncia que el sistema de acogida español no protege a estos niños y prioriza el control de fronteras sobre su bienestar y seguridad. En muchos casos la Fiscalía de Menores duda de la validez de su documentación, y se les realiza una prueba de determinación de la edad. Esas pruebas tienen un margen de error muy elevado (de 1,7 años, según algunos expertos). Si la prueba determina que el joven es mayor de edad, se les deja en la calle, sin protección adulta, sin hogar y sin derechos.

La Fundación Raíces denuncia el limbo jurídico en el que se encuentran estos menores. Por un lado, se les niega la condición de niño y se les deja en la calle, sin educación ni protección. Por otro lado, su pasaporte determina que son menores de edad, por lo que tampoco pueden acceder al mundo laboral, ni refugiarse en un albergue de adultos, ni tener acceso a la Sanidad. Estos menores que caen en ese limbo quedan expuestos a caer en las manos de mafias o redes criminales.
La fundación Raíces está estudiando interponer un recurso de amparo al Tribunal Constitucional o acudir al Tribunal Europeo de Derechos Humanos o al Comité de los Derechos del Niño en Naciones Unidas, ante la falta de respuesta de la Administración y los Tribunales españoles.

En Madrid un grupo de menores estuvieron durante meses viviendo en el Parque de Isabel Clara Eugenia de Hortaleza. Algunos de ellos no alcanzaban los 14 años. Actualmente se hallan en paradero desconocido. Han pasado de ser “niños de la calle”, los excluidos del sistema, a formar parte de los niños perdidos de Europa. 
Entre 100 y 200 menores viven en las calles de Melilla, tratando de embarcar hacia la Península (“hacer risky” como lo denominan ellos), sin acceso a educación, sanidad ni protección. En Ceuta la situación es similar, calculándose una cifra de entre 60 y 100 niños que viven en las calles.
Diversas organizaciones han denunciado esta situación. Prodein, Save the Children, Fundación Raíces, Asociación Harraga, y otras. Estas entidades exigen la acogida e integración de los menores, ofrecer protección y acompañamiento y el cumplimiento de la legalidad nacional e internacional que obliga al Estado español a la protección del menor.
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