Proyecto personal: Re-facción

Caminando por ciudades europeas sin rumbo fijo; conociendo, observando, divagando; un día me encontré retratando una vitrina, pero no de aquellas donde los maniquíes exhiben productos para persuadir a los transeúntes. Era una vitrina con vida propia. Entre el reflejo de la ciudad y el interior de un restaurante o café, observé realidades desconocidas, tan solo separadas de mí y mi cámara, por una delgada pared transparente que a la vez hacía de marco de aquellas escenas distantes.

Recorrí las calles y las vitrinas vivientes me seguían, mi mirada ya no se concentraba sólo en la ciudad y sus monumentos; buscaba retratar escenas, emociones en esos seres extranjeros, fríos, lejanos. Perderme en un momento y un lugar desconocido, observar de lejos a las personas en su cotidianidad, se convirtió en una suerte de juego acechante, donde la belleza estética e intangible de un lapso de tiempo ínfimo se hacía poesía al capturarlo; permitiéndole vivir más allá de mi memoria, capture entre mis manos la efímera sensación de soledad, tanto propia como de aquellos actores de la vida que era un misterio para mí. Estando lejos de lo que me era conocido, mi soledad se reflejaba en el vidrio, pero mi reflejo parecía refractarse por que no era yo, eran los rostros de los foráneos que aún en su tierra se sentían solos.
Parte de la exploración para la serie.