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    En cierto sentido, la herencia de Ferran Adrià, considerado por muchos críticos el cocinero más importante de la historia, es inabarcable y la podemos hallar en todos los rincones del planeta: desde Blumenthal, en Londres, hasta Yamamoto, en Tokio; desde Anatoly Komm en Moscú hasta Wylie Dufresne en Nueva York; desde Jean Georges Klein en Francia hasta Alex Atala en Brasil; desde Juan Amador en Alemania hasta Alvin Leung en Hong Kong'-. Sin embargo, 'hijos', lo que se dice 'hijos' (aquellos que se han formado directamente en El Bulli y que, hoy, son ejemplo de la filosofía surgida de Cala Montjoi aunque marcando estilo gastronómico propio) hay muchos menos. Olvidando por razones prácticas a los cientos de chefs que han realizado 'stages' con Adrià, circunstancia que ha acuñado la famosa frase 'yo he estado en El Bulli', y dejando de lado a los muchos que desde su más o menos breve estancia allí han seguido caminos divergentes -caso de Marcos Morán en Prendes o los catalanes Joan Bosch y Benvi Aligué, entre muchos otros-, la estirpe debería empezar con Xavi Sagristà y Toni Gerez, pioneros junto a Ferran y Juli Soler del Bulli de los años 80. Cocinero y 'maitre' respectivamente, fueron los primeros en montar negocio propio (Mas Pau, en Avinyonet de Puigventós) apoyados como socios por El Bulli. Hoy, ya en solitario, siguen siendo referente de la cocina ampurdanesa evolutiva. Read Less
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Los hijos de Ferran Adriá