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    Demasiado Siglo XXI La manera en que uno se inviste a sí mismo es la forma del mundo entero. Dōgen Zenji ¿Que tanta civilización poseemos?… Read More
    Demasiado Siglo XXI La manera en que uno se inviste a sí mismo es la forma del mundo entero. Dōgen Zenji ¿Que tanta civilización poseemos? ¿Que tan animales somos aún? ¿Que tan arraigados estamos al instinto o al asombro? ¿Que tan inmersos estamos en el Siglo XXI? La mirada no deja de ser atraída a la extañeza, a lo inhabitual. Esto nos permite evidenciarnos ante el asombro a través del instinto, antes que lo racional. Y acto seguido nos cuestionamos. El asombro busca una respuesta que por fin le defina. Es un sistema que hemos ensayado y depurado desde hace ya mucho tiempo y sin embargo nos rodeamos de misticismos que nosotros mismos connotamos. La máscara entonces se vuelve la materia que recubre al tejido epitelial. Pigmentos dispuestos de manera estratégica para satisfacer una estética predeterminada. Lo mismo le acontece al ritual. La magia que envolvía el lancear las pinturas rupestres de Lascaux para asegurar una buena cacería se convierte aquí en la pose que esgrime el sujeto, al ser retratado en abanico, en pos de la imagen deseada. El estudio de lo antropológico se vuelve una postura façonnable en la mente del hombre hipermoderno. Un superanimal investido de civilización y a veces buenas maneras; a pesar de tanto Siglo XXI. Francisco Benítez. Febrero 2010 Read Less
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Demasiado Siglo XXI

La manera en que uno se inviste a s? mismo es la forma del mundo entero.
D?gen Zenji

?Que tanta civilizaci?n poseemos? ?Que tan animales somos a?n? ?Que tan arraigados estamos al instinto o al asombro? ?Que tan inmersos estamos en el Siglo XXI?

La mirada no deja de ser atra?da a la exta?eza, a lo inhabitual. Esto nos permite evidenciarnos ante el asombro a trav?s del instinto, antes que lo racional. Y acto seguido nos cuestionamos. El asombro busca una respuesta que por fin le defina. Es un sistema que hemos ensayado y depurado desde hace ya mucho tiempo y sin embargo nos rodeamos de misticismos que nosotros mismos connotamos.

La m?scara entonces se vuelve la materia que recubre al tejido epitelial. Pigmentos dispuestos de manera estrat?gica para satisfacer una est?tica predeterminada. Lo mismo le acontece al ritual. La magia que envolv?a el lancear las pinturas rupestres de Lascaux para asegurar una buena cacer?a se convierte aqu? en la pose que esgrime el sujeto, al ser retratado en abanico, en pos de la imagen deseada.

El estudio de lo antropol?gico se vuelve una postura fa?onnable en la mente del hombre hipermoderno. Un superanimal investido de civilizaci?n y a veces buenas maneras; a pesar de tanto Siglo XXI.

Francisco Ben?tez. Febrero 2010