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    Reflexiones Domésticas. Encuentro sobre empleadas domésticas. Ana María Zapata P., Héctor Abad F.,María Roa, Flora Inés Perea, Flor María Cuesta, Juan bernardo Rosado D. EAFIT, Medellín - Colombia 2013. Read Less
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Reflexiones domésticas
Relato visual de presentación, por Nora Arango, del encuentro programado por Hablemos de Empleadas Domésticas, iniciativa ciudadana que trabaja en pro de los derechos de las empleadas del servicio domésticos en Colombia y el mundo. Medellín - Colombia, octubre 2013

Reflexiones domésticas
Presentación
La criada limpia la plata, de André Bouys. 1737
 
Empecemos por decir que solemos situar el inicio del trabajo femenino a mediados del siglo XX. Pero la realidad es que las mujeres siempre han trabajado. Dicha imprecisión quizás se deba a que la historia de la humanidad toma nota de los aspectos cambiantes, como los ocurridos en los sistemas de producción, en el ámbito de la tecnología, las guerras, los conceptos morales, la moda; y pasa de largo por aquellos apartes de la vida que no cambian.
La bendición, de Jean-Baptiste Siméon Chardin. 1733
 
Es el caso de la condición de los bebés, quienes siguen precisando de un adulto que los alimente, les hable, los quiera, los mime. De igual modo, los niños se siguen cayendo, lastimando, les sigue dando miedo, fiebre, frío, hambre y necesitan de un adulto que resuelva sus necesidades básicas, sus variantes emocionales, controle sus modales. 
La  criada, de Camille Pisarro. 1882
 
Los adultos tampoco nos hemos liberado de la necesidad de comer, del deseo de saborear un plato bien preparado, de querer llevar ropa limpia y planchada, de preferir reposar en un sofá sacudido, en una casa con un ambiente agradable, con plantas, y a veces mascotas bien cuidadas. 
El Barón Jean Louis Alibert practicando la vacunación contra la viruela en el Castillo de Liancourt , 
Constant-Joseph Desbordes. 1820
 
Durante siglos las mujeres han estado haciendo el trabajo doméstico. Sin intervalo histórico, ellas han atendido las demandas más elementales del ser humano, de las que depende la salud y contribuyen, durante los primeros años, a forjar el cristal a través del cual miraremos la vida. 
La lavandera, de Steinlen. 1863
 
Realmente lo que ocurrió a mitad del siglo XX no fue que las mujeres empezaron a trabajar; fue que un mayor número de ellas empezó a hacerlo fuera de las casas. De hecho en las fábricas ya hacía un buen tiempo había obreras, como consecuencia del desarrollo industrial y de la escases de hombres en los países que sufrieron las atrocidades de las guerras mundiales. 
La planchadora, de Eladio Vélez. 1938
 
Después de la píldora anticonceptiva, aprobada en la década del 50, las mujeres con posibilidad de estudiar se empeñaron en ejercer sus profesiones, respaldadas por el movimiento feminista que ha proclamado igualdad de oportunidades para ambos sexos. Con ello apareció la recurrente discusión entre los esposos sobre la distribución del trabajo doméstico.  
Sacra limpieza. El día siguiente, de Joan Costa. 2007
 
No obstante, antes de que las señoras de alto rango se dirigieran a sus oficinas, a lo largo de la historia, las personas económicamente privilegiadas delegaron en otras mujeres las labores domésticas, y hasta las de ser madres.
Las nodrizas, de Denis Hubert Etcheverry. 1899 
 
Basta con aludir a las imágenes que hemos estado viendo sin rigor cronológico ni geográfico en las que, eternizadas por grandes artistas, aparecen las nodrizas, las nanas, las amas de llaves, las criadas, las empleadas.
La lavandera, de Robert Henri. 1916
 
Así mismo debemos mencionar que a través del tiempo la relación entre las familias contratantes y las trabajadoras ha pasando por distintas etapas, como por el del lazo de la esclavitud; por el del canje de trabajo doméstico por  vivienda, alimentación y uniforme; o simplemente por el del trabajo mal remunerado. 
La callejuela, de Johannes Vermeer. 1657 y 1658
 
Por fortuna en nuestros días, existe la ley y hay personas interesadas en relaciones sanas entre empleadores y empleadas domésticas en las que exista la valoración, el respeto, la justicia y el reconocimiento a ese trabajo de carácter indispensable.
La lavandera, de Jean Babtiste Greuz. 1725-1805