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Icons depicting the current civil unrest we are living in Venezuela. These do not represent my beliefs in any way. Similar to a photographer who … Read More
Icons depicting the current civil unrest we are living in Venezuela. These do not represent my beliefs in any way. Similar to a photographer who captures reality this is just a snapshot in time. Read Less
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Icons depicting the current civil unrest we are living in Venezuela. These do not represent my beliefs in any way. Similar to a photographer who captures reality this is just a snapshot in time.
 
 
 
No creo en el culto al personaje ni en el fanatismo hacia ninguna tendencia: derecha, izquierda… mucho menos hacia arriba, ni hacia el lado opuesto. Estos solo han servido de cuclillas para justificar lo injustificable y limitar el  pensamiento individual por encima del universal. Creo en la justicia social, en la educación de libre pensamiento para todos por igual, en el verdadero sentido común (el cual de común poco tiene) y en la igualdad y felicidad del humano como raza.
Tengo más familiares y amigos que sintieron la necesidad de asentarse en otro país de los que tengo en Venezuela, pero a la vez cuento con panas que considero como incondicionales de los cuales algunos pasaron innumerables horas esperando para expresar sus respetos en el cuartel de la montaña. A pesar de nuestras diferencias les he brindado todo la cortesía que merecen y creo saber que este sería mutuo.
Reconozco que Venezuela ha sido administrada de manera muy pobre, una y otra vez, y que ha estado en franca decadencia hasta llegar al punto del desgaste de los valores humanos más básicos, por lo cual sobran razones para protestar y exigir mejoras en todos los niveles de la sociedad, seas del bando que seas. Dicho esto no creo en agendas de políticos ni estoy dispuesto a entregar mi vida por un pedazo de tierra el cual unos cuantos señores decidieron delimitar y poner un nombre años atrás. Cualquier proyecto que requiera la entrega de vidas humanas o la humillación del vecino para imponer el bienestar de un grupo tiene graves fallas en su concepción. Respeto cualquier tipo de protesta (en la calle o no) que tenga presente estos valores a la vez que rechazo cualquier intención de fragmentar el libre flujo de información y la imposición de un punto de vista que no representa a nuestra colectividad.
No creo en la injerencia internacional por medio de militares ni adoctrinamientos, pero sí en el planteamiento de ideas y soluciones, vengan de donde vengan, para el mejoramiento de la sociedad como un todo, comenzando por el más necesitado y llegando hasta el que todo lo tiene.
Repudio el uso de la fuerza física para imponer cualquier idea como también el uso de la misma para tratar de hacer callar otra. Mucho mejor estaríamos sin fuerzas armadas, colectivos armados y pobreza armada. El único debate de ideas válido es en el plano intelectual.
Los que me conocen saben que no me caracterizo por el uso de palabras y suelo dejar que mi trabajo hable por su cuenta, pero en esta ocasión sentí la necesidad de aclarar mi postura y aprovechar el aire de debate que se está gestando por las redes sociales de cuyo verdadero potencial a veces nos olvidamos.
He creado un universo iconográfico el cual siento que representa la realidad que he presenciado a lo largo de la última semana, tal vez no sea la realidad de todos los venezolanos pero si el que me ha llegado a mi y a muchos de mis allegados. Esto no lo hago para farandulear ni ser oportunista como algunos de mis colegas han querido hacer entender, sino para ejercer mi profesión de comunicador visual como lo he hecho a diario durante casi la mitad de mi vida. El que prestó atención a todo lo escrito anteriormente sabrá ver y entender que no estoy de acuerdo con la violencia ni que mucho menos soy fascista, sino como lo haría un fotógrafo reportero es sencillamente una instantánea en el tiempo.