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Más que un proyecto un sueño literario
CAPITULO I
 
No era la noche apropiada para irse, tal vez tampoco el mes, ella debía marcharse un día triste de una época llena de nostalgias, tal vez en una noche de navidad lluviosa, o en un agosto en donde su alma alzara vuelo junto a las cometas que sus hijos elevaban como era costumbre, ni siquiera el acontecimiento más importante de su vida, su muerte, estaba sometido a su deseo.
-mamá respira cada vez más fuerte- dijo Tomás con cara de preocupación interrumpiendo la charla de la sala principal, -Es normal, así fue mi abuelita antes de mori…- respondió Rosario quien no pudo terminar su frase al sentirse tal vez un poco insensible ante el sufrimiento de la familia, -Pero Daena es fuerte, lo único que podemos hacer es orar para que no lo esté pasando mal- agregó para enmendar su imprudencia, -Lo más prudente es orar para que se marche pronto,  prolongar su estado no es conveniente para ella ni para nosotros- respondió Luna con ese tono firme y altivo que la caracterizaba,- ¿Podrías dejar de analizar esta situación como si estuvieses hablando con uno de tus clientes?, es nuestra madre- dijo Tomás quien más que triste decepcionado por la actitud de su hermana se fue de nuevo al cuarto de su madre, cuando llegó se sentó en la silla del extremo del cuarto, como queriendo alejarse del lecho de muerte de su madre con la esperanza de ver la escena como en una película, siendo espectador  tal vez  podría analizar la situación como Luna, como era más sano, él no quería sentir más, en este punto estaba cansado de ser humano, en sus cienes sentía un constante martilleo que no era más fuerte que la sensación de un taladro que iba abriendo hueco en su pecho, -era de esperarse que ella tuviera que morir y es natural que los hijos entierren a sus padres, pero es extremadamente duro- pensaba, el solo quería morir a su lado, ¿qué le esperaba a él sin la única razón de su vida?, nunca un amor, una profesión, un amigo, un sueño, pudo ser más valioso que su madre, ¡nunca!, él estaba convencido que su destino al nacer era estar con ella, trataba de convencerse de pensar y no sentir mientras observaba la escena, pero el dolor no pudo borrarse de el  por más que intentara reformar su vida, tal vez una hora de meditación era poco para cambiar de forma drástica lo que se ha forjado por 16 años, Tomás se dio cuenta de su batalla perdida y se acostó a los pies de su madre, posando la cabeza en el estómago de Daena, pidiendo a Dios que cuando se despertara, estuviera ella acariciando sus cabellos y contemplándolo al dormir como lo hacía antes, antes que ese demonio apareciera y le quitara la paz a su madre – maldito demonio- susurró Tomás mientras quedaba dormido.
Cuando fueron las 9pm Luna empezó a recoger las tazas del café que había servido a sus invitados y estos captaron la idea, era hora de marcharse, si hubiese sido la empleada la que recogía  las tazas podía haberse tomado como cualquier acto servil dentro de sus obligaciones, pero fue Luna la que lo hizo con cierto afán seguido de un bostezo, tan sutil como siempre. La gente que rodeaba a Luna tenía que aprender a descifrar muy bien sus artimañas ya que era muchas veces imposible de leer como persona, estaba dotada de una mirada indiferente e intimidante siempre acompañada por una sonrisa que la mostraba siempre tan serena, tan segura, tan contradictoria, las personas nunca podían saber que le estaba pasando, habrían de conocerla muy bien para decodificar señales imperceptibles, pero conocer a Luna era un trabajo que muy pocos se dieron a la tarea de completar, no por desinterés, todo lo contrario, era una mujer encantadora, hermosa y brillante, pero la mayoría de la gente se daba por vencida en el camino, conocerla era una tarea ciertamente ardua.
Rosario se levantó de su asiento y miró al cuarto de la enferma, Luna anticipó su pensamiento, Rosario quería ir a despedirse de Daena, y rápidamente levanto la voz agradeciendo a todos por ir –para nosotros es muy importante sentir su apoyo, todos están en el corazón de nuestra madre, por el momento es mejor dejarla descansar, en verdad gracias y bueno, es una noche fría quien quiera un paraguas solo tiene que pedírselo a Pablo, es mejor prevenir que lamentar, no quiero que ninguno de ustedes se enferme- , en pocas palabras los hecho sin siquiera permitirles ver a la moribunda, todos sabían a qué se refería, pero la forma en la que pronunció sus palabras y la sonrisa con la que hizo el ofrecimiento de los paraguas no los dejó tan siquiera pensar en Luna como una descortés y estos conformes y engañados salieron uno por uno.
Ya todos se habían ido, o eso pensó Luna, cuando de pronto vio a Rosario sentada en una de las sillas del comedor, Luna no tenía la menor intención de pelear con una loca, Rosario era una mujer chismosa, rara e impredecible y  tratar de convencerla para que se marchara era un total desperdicio de tiempo, -Siéntate a mi lado Luna- le dijo Rosario quien había advertido su presencia desde lejos-Creo que es tarde, en verdad estoy cansada, pero puedes pasarte mañana- Contestó Luna – Solo siéntate un momento hazle honor a tu nombre, no te estoy llamando Gabriela, hoy estoy apelando al “Luna”- Luna totalmente contrariada y afirmando la percepción de loca que tenia de Rosario le hizo caso, cuando se sentó y miró a Rosario pasó algo que la consternó, esta vez no fue Rosario quien bajó la mirada, fue Luna, algo había cambiado en Rosario, sus ojos estaban vidriosos por un llanto ahogado y su mirada penetrante daba miedo, pero no era el temor a la lunática, era el miedo a encontrar algo demasiado poderoso, como abrir las compuertas de una represa, Luna solo supo jugar con una manzana del frutero para evadir esa mirada mientras trataba de calmarse y recobrar su serenidad –deja de latir tan fuerte, corazón, esta es una loca, aquí no ha pasado nada- pensaba.
-Tu madre está muy enferma, creo que pronto morirá          
-Yo también lo creo
-Quiero hacer algo, pero necesito tu autorización, lo que menos quiero es un escándalo
-Te escucho.
-Quiero traer unas personas para que se despidan de tu madre
-¿Que personas?
-Amigos del camino
-¿Qué personas? - insistió
-Amores, amigos, viejos conflictos…
-¿Cómo se supone que te dejaré hacer eso?, al menos en su lecho de muerte debería poder descansar.
-Ella no quiere calma, ella se encargó de vivir para que su muerte no se quedara en esto, sería injusto para su memoria.
-Creo que no estás pensando con claridad Rosario, tienes pensamientos un poco excéntricos.
-… tu madre también lo es.
-Ella era una mujer entregada a su hogar, si no supiera pequeñas cosas de ella podría decir que era la mujer más virtuosa que conozco.
-¿era?
-Es… igual sabes a que me refiero.
-Claro que es virtuosa, pero no la imagines como una santa, eso le hubiese dolido, tu madre conoció mucho, vivió en poco tiempo más de lo que tú te has propuesto a experimentar, ¿recuerdas el día que rompí los vidrios de esta casa?
- Lo recuerdo, mamá fue buena contigo, yo de ella hubiese llamado a la policía
- Daena tenía la costumbre de darme en cada visita un post-it donde escribía una frase o palabra y enfatizaba en que lo guardara, después de reunir fuerzas y analizar lo que me decía decidí confrontarla, todo resultó en que fuimos amantes por un buen tiempo, esa tarde de los vidrios fue el día en que ella me dejó de querer.
-¿para qué me estas contando eso?
-déjame seguir… ese día obtuve muchas respuestas, aunque no más que las preguntas que me surgieron, aprendí a valorar a tu madre, aprendí  a escucharla, indagué cosas por mi lado, averigüé de su pasado, estaba loca por tu madre, era un títere feliz, sabía cómo me manipulaba, pero te juro que no hubo nada que no valiese la pena hacer por ella, siendo un títere aprendí, hoy no lamento que se vaya, lamentaría que se fuera sin sus huellas, solo te digo esto para que sepas que hay más de tu madre que lo que ves en esa cama, no es una moribunda más, ella trabajó toda su vida ahorrando experiencias,  solo te pido que no la mates, que la dejes despedirse de la gente que quiere que te aseguro no son estos vecinos o compañeros que estaban en la sala, ellos solo son conocidos, en cambio  la gente de la que te hablo son los que tienen un pedacito del alma de Daena.
-Lo pensaré, por el momento te pido que te marches, creo que hay cosas que meditar.
-Está bien, le pediré a Pablo una sombrilla y haré de cuenta que no te has puesto pálida – dijo Rosario en tono  de complicidad guiñando el ojo y desapareciendo por el pasillo.
 
CAPITULO II
Soy Daena, no permitiré que se me llame de otra forma, he muerto y revivido en mi nueva condena, trascendí por mis demonios, danzo con ellos en esta luna nueva.
¡Que venga el pasado y me aplaste! Pues mi muerte solo vendrá en un futuro sin rastro de mi perdición, repito nuevamente mi nombre es Daena.

Escrito encontrado en el Facebook de Daena
Su nombre original significaba “bella como el sol” o “luz brillante de sol” era irónico, ella tenía más de luna que muchas otras mujeres que conocí, conocerla era contemplar la luna, con la poesía implícita de las noches de insomnio que se delataban en sus ojeras, cuando pidió que la llamaran Daena, las risas explotaron pero así mismo menguaron, fue como si pusiera una barrera enorme entre los que alguna vez la conocieron.
Comentario de Ismael
Respetando los deseos de ella en este texto siempre será Daena, olvidando su viejo nombre así se hable del pasado en donde usaba su nombre original.
 
 



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Sueño literario, primeros capítulos de un libro el cual pongo acá ya que algunas de mis pasiones son leer y escribir, lo que considero parte fund Read More
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