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Cuerpos en confinamiento
Este momento de confinamiento social y mundial causado por el COVID-19 ha llevado a replantearse cada aspecto de la vida que llevaba cada persona, desde lo personal a lo económico y de cosas simples a cosas complejas. Todos estos cambios generan reflexiones cotidianas y la nuestra combinada con este proyecto fue ¿el confinamiento sólo se ha dado en esta situación o existen otros tipos de confinamiento de los que no somos conscientes? 
Desde la época de los filósofos, específicamente con Platón, aparecen pensamientos de una separación y dualidad entre el alma y el cuerpo. Uno de los relatos que lo explica es “El mito de la caverna”, es una alegoría de la teoría de las ideas propuesta por este filósofo, y aparece en los escritos que forman parte del libro La República. Se trata, básicamente, de la descripción de una situación ficticia que ayudaba a entender el modo en el que Platón concebía la relación entre lo físico y el mundo de las ideas, y cómo nos movemos a través de ellos. Pues, él planteaba que el alma inmortal está encerrada desde que nacemos en un cuerpo mortal, que a medida que este cuerpo físico muere, el alma cambia de cuerpo generando un inmortalidad. 
“Nuestra alma no es por sí misma inmortal, sino mortal. 
Pero es también capaz de la inmortalidad. 
Si no conoce la verdad, muere y se disuelve con el cuerpo, 
pero resucita luego y juntamente con el cuerpo, en la 
consumación del mundo, para recibir como castigo una 
muerte inmortal.“ -Platón
Estos pensamientos filosóficos nos llevaron a plantear que el confinamiento actual es un tema físico, pero siempre hemos estado en un confinamiento del alma sin darnos cuenta. Sin embargo, el confinamiento a causa de la pandemia ha ocasionado que ese cuerpo físico no pueda salir de la casa, por lo que planteamos también que en esta situación nuestra casa se ha convertido en nuestro cuerpo y nosotros el alma que la habita así como en su momento planteó Bachelard en “La Redousse de Malicroix” en el año 2000. 
“Con la casa vivida por el poeta nos vemos conducidos a un punto sensible de la antropo- cosmología. […]. En efecto, la casa es primeramente un objeto de fuerte geometría. Nos sentimos tentados de analizarlo racionalmente. Su realidad primera es visible y tangible. Está hecha de sólidos bien tallados, de armazones bien asociadas. Domina la línea recta. La plomada le ha dejado la marca de su prudencia y de su equilibrio. Un tal objeto geométrico debería resistir a metáforas que acogen el cuerpo humano, el alma humana. Pero la transposición a lo humano se efectúa inmediatamente, en cuanto se toma la casa como un espacio de consuelo e intimidad, como un espacio que debe condensar y defender la intimidad” (Bachelard, 1957/2000, p. 60). 
En este sentido planteamos la existencia de una relación intrínseca entre cuerpo y casa, no sólo entendiendo esta correspondencia en donde los cuerpos habitan el espacio físico de la casa, sino que el mismo cuerpo se convierte en esa casa, esa única, irremplazable e inalienable casa en donde habitamos nosotros. ​​​​​​​
Para esto debemos entender primero las nociones y conceptos que existen alrededor del término <casa> y alguna relación con <cuerpo>. Como plantea el escritor Félix Duque, la casa popular es el dispositivo físico humanizado que permite el “ahí” del ser o la revelación del espacio como forma de intuición subjetiva liada al cuerpo objetivo”. Así mismo como presenta Bachelard, la casa es un cuerpo de imágenes que dan al hombre razones o ilusiones de estabilidad […]distinguir todas esas imágenes, sería decir el alma de la casa”. Estos dos autores hablan que más allá de la casa y sus delimitaciones físicas con muros, cimientos y cubiertas; existe una naturaleza humana, alguien que habita estos espacios y los impregna con su identidad, una especie de sensación de “estar en un mundo dentro del mundo”. Bajo esta misma idea de exterior e interior, la casa se convierte en un refugio contra condiciones climáticas y adversas, aporta un lugar que brinda protección contra intemperies externas.
Esta  coyuntura actual y las nociones de casa/hogar nos llevó a trabajar sobre la analogía: “el cuerpo como mi casa” y reinterpretarla como una nueva piel. Para plasmar esta idea usamos la técnica de collage, pues esta técnica gráfica nos permitió crear diversas composiciones que representarán dicha analogía,  usando imágenes de espacios específicos de la casa junto con ciertas partes del cuerpo. Cada relación o 
correspondencia nace de una interpretación personal de cada espacio y cómo desde nuestra humanidad, es decir nuestras emociones, sensaciones, estados de ánimo pueden identificarse, delimitar o habitar un lugar específico del cuerpo y en consecuencia nuestra propia casa. En otras palabras, creamos una especie de anatomía de la casa, como si la casa fuera el cuerpo en sí mismo, y cada zona representa y evidencia gráficamente un estado, una forma de ser, formas de ser que surgen debido a esta sensación de encierro físico y emocional por el que estamos atravesando.
Primero, los ojos como ventanas del alma y por ende las ventanas de la casa como nuestros ojos, partes que nos permiten observar todo lo que pasa en el exterior y según desde el punto de vista o ángulo permiten que los demás nos vean al interior.

Los hombros como terrazas o balcones al ser esos espacios habitables de conexión física con el exterior, una parte del cuerpo donde se siente un descanso y una carga o los dos al mismo tiempo.
Toda la parte del pecho y el corazón como esos lugares que nos permiten respirar, conectarnos, relajarnos y centrarnos.
La cabeza como una biblioteca llena de recuerdos, memorias o archivos que nos gusta visitar de vez en cuando o que siempre tenemos que tener presente y toca consultar constantemente.
La garganta como conector vertical de la cabeza y el resto del cuerpo o conector de diferentes espacios que permita un flujo tanto para arriba como para abajo.
Por último, el estómago como espacio vacío al generar en ocasiones esa sensación. Sensación que se siente constantemente en la incertidumbre de la cuarentena.

Luego de crear cada pieza individual, realizamos un video que juntara los tres personajes en una sola composición y que revelara las diferentes capas que constituye a cada uno, con el fin de dejar ver en primera instancia solo la fachada de cada cuerpo y luego dejar entrever que está sucediendo dentro de cada individuo y mostrar cómo poco a poco ese cuerpo se va habitando. Finalmente este video se proyectó en diferentes superficies y fachadas de nuestras casas, para reforzar la idea que detrás de cada muro que delimita el exterior del interior,  lo público de  lo privado, existe alguien que está lidiando con el confinamiento desde sus diferentes formas de ser.
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