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AUTISMO.
El DSM-IV (el listado oficial de trastornos mentales) indica entre otros síntomas el trastorno en conductas de relación no verbal, como la mirada a los ojos, la expresión facial, las posturas corporales y los gestos para regular la interacción social. La incapacidad para desarrollar relaciones con iguales adecuadas al … Read More
AUTISMO.
El DSM-IV (el listado oficial de trastornos mentales) indica entre otros síntomas el trastorno en conductas de relación no verbal, como la mirada a los ojos, la expresión facial, las posturas corporales y los gestos para regular la interacción social. La incapacidad para desarrollar relaciones con iguales adecuadas al nivel de desarrollo y ausencia de conductas espontáneas encaminadas a compartir placeres, intereses o logros con otras personas. En general falta de reciprocidad social o emocional. Su origen obedece a una anomalía en las conexiones neuronales que es atribuible, con frecuencia, a mutaciones genéticas
Como artista me siento identificado con la defición de este "Síndrome del espectro autista" que ofrece la psicología tradicional. Me resuena el abanico de trastornos que afecta la socialización, la comunicación, la planificación y la reciprocidad emocional, y evidencia conductas inusuales. . A menudo se detectan en el autista patrones de conducta idénticos a los mios como artista. Especialmente el interés restrictivo o repetitivo y la preocupación excesiva por un foco de interés anormal por su intensidad o contenido así como la preocupación persistente por ciertos objetos o partes de ellos.
En el arte encuentro una vía para contactar con el otro aunque sea a través de un hilo de luz que atraviesa laberintos de lentes y prismas de cristal. Mi obra es un desesperado intento de establecer contacto y retener una presencia que nunca llega.
Toda mi obra es una sola obra: un único mosaico formado por miles de teselas cada una de las cuales es el retrato de una persona. En mi trabajo, siempre en torno al retrato, no hay fotos robadas. Los modelos, siempre solos, miran a la cámara, la retan, la desafían, la vigilan. Me gusta ese momento en el que el sujeto a fotografiar, a menudo encontrado en plena calle, parece estar arrepintiéndose de haber dado su consentimiento para que la foto sea tomada pero aún así mantiene su palabra y mira al objetivo.
Me atrae la paradoja de utilizar la fotografía (el pasado) para conectar con el presente (ese momento en el que el espectador hace contacto con el modelo y experimenta lo que siente). Tras cada uno de mis retratos hay siempre una historia de dos personas que se ponen de acuerdo para crear una imagen. Se genera así un maravilloso triángulo emocional formado por lo que siente la persona fotografiada, lo que siento yo y lo que sentirá el espectador al observar las imágenes.
Este triángulo me sirve de contenedor para una inagotable fuente de interrogantes: ¿Porqué algunas imágenes tienen más “presente” que otras? ¿Cómo utilizan las personas su imagen para estar más o menos presentes? ¿A qué nos referimos cuando decimos que alguien tiene “presencia”? ¿Puede la cámara captar y reproducir esa “presencia”? Lo que a una persona le otorga presencia ¿Sirve también para una imagen fotográfica? ¿Porqué personas con gran presencia personal tienen escasa presencia fotográfica y viceversa? ¿Cuáles son los códigos que utilizo para afirmar mis opiniones al respecto? ... Para mi ser artista es buscar preguntas mucho más que encontrar respuestas. Fotografiando la mirada sano mi "trastorno del espectro artista" Read Less
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