Allá voy.
Me llamo Silvia Aparicio. Soy riojana. La tercera de cuatro hermanos, ni la mayor ni la pequeña, ni mucha atención ni poca. Importante, eso sí, porque sin un
tres no suele haber un cuatro y porque, según me cuentan mis padres, daba bastante guerra. Mi madre dice que soy muy buena pero que de pequeña me… Read More
Allá voy.
Me llamo Silvia Aparicio. Soy riojana. La tercera de cuatro hermanos, ni la mayor ni la pequeña, ni mucha atención ni poca. Importante, eso sí, porque sin un
tres no suele haber un cuatro y porque, según me cuentan mis padres, daba bastante guerra. Mi madre dice que soy muy buena pero que de pequeña me llamaban “el terror del parque” y mi padre dice que soy muy cariñosa pero que siempre me ha gustado estar sola.
Después de pelearme como es debido con todos mis hermanos, empecé de broncas con mis padres y de ahí, ya con menos broncas y menos granos, me fui a estudiar a Zaragoza cuatro años, donde crecí algo más, intelectual y socialmente. Con la nueva sensación de haber acabado algo, seguí mi camino hasta Edimburgo donde fui creciendo más social que intelectualmente aunque el plan inicial era el contrario. Y con la nueva sensación del remordimiento y sin tener muy claro qué quería hacer, acompañé a mi hermana mayor a Madrid, y entre cañas y tapas conocí gente, gente que conocía a otra gente y así acabé en Vitruvio Leo Burnett, donde conocí a más gente que luego se hicieron amigos, maestros, confidentes y donde aprendí a hacer titulares y a creer con firmeza que un tampón te puede cambiar la vida. Dedicada a la lección durante siete años, un día me la aprendí, mis jefes lo notaron y me echaron. Entonces me aconsejé a mí misma y me dije, ahora sí que vas a tener que decidir. Y decidí relajarme, conocerme, viajar, escribir para un programa de niños, para mí, y pensar. Con la nueva sensación de que pensar es tan importante como actuar, busqué un nuevo trabajo. Así encontré Revolution, una agencia pequeña, familiar, distinta, donde estuve cuatro añazos y medio en familia, recogida y viviendo la publicidad de manera diferente. De una agencia familiar y pequeña me vine a Cheil Spain, tecnológica y worldwide y donde parece que seguiré unos meses más o unos años más como parece que es mi costumbre. Read Less