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La humildad de los grandes

  • La humildad de los grandes
    Cumplir con el servicio público para el que ha sido creada y vertebrar a su alrededor la vida de los barrios. Es el doble uso de la arquitectura social en el contexto urbano del siglo XXI. Para ello, los edificios deben ser icónicos sin renunciar a la practicidad. Algunos de los mejores arquitectos del mundo vuelven a sus orígenes, los de la obra pública, para diseñar unas obras premiadas y reconocidas en todo el mundo.
     
  • ¿Es posible construir edificios sociales de calidad? ¿Puede un premio Pritzker levantar un colegio público de diseño en el centro de Londres? La respuesta teórica es un rotundo sí, pero la aplastante realidad dice que en contadas ocasiones. La arquitectura social financiada por organismos públicos o fundaciones privadas es, por lo general, plana, insulsa y carece de valor arquitectónico. Aunque muchos arquitectos rechacen este tipo de proyectos, estudios de renombre como el holandés MVRDV (Winy Maas, Jacob van Rijs y Nathalie de Vries), AHMM (Allford Hall Monaghan Morris) o FOA (Foreign Office Architects), del español Alejandro Zaera Polo, tienen entre sus trabajos más recientes edificios sociales con los que han ganado algunos de los más prestigiosos premios internacionales. En algunas ocasiones sólo la arquitectura social permite romper las barreras de lo establecido, una oportunidad poco explotada, pero con joyas como las de este reportaje. Las Viviendas sociales tipo colmena, los hospitales monstruosos, las escuelas repetitivas e impersonales o los cen-tros cívicos desaprovechados e inútiles dejan paso, por fin, a edificios eficientes, pensados para cumplir con la función social para la que fueron concebidos, de una forma racional, pero sin dejar de lado la creatividad y la excelencia arquitectónica. Las viviendas pasan a ser espacios vitales colectivos, en los que las zonas comunes cobran mayor importancia y donde la iluminación y la ventilación naturales son fundamentales. Los centros educativos, por su parte, ya no son clónicos, sino que buscan la interacción, fomentar la creatividad de los estudian-tes y convertirse en puntos de referencia para el encuentro de toda la comunidad.