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La era del Swing: Cracovia 32

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  • “…hacia el final tres notas ascendentes,
    hipnóticamente de oro puro,
    una perfecta pausa donde todo el Swing del mundo palpitaba
    en un instante intolerable”
    Julio Cortázar
     
    Hacia finales de la década de 1920 distintos tipos de jazz fueron populares entre la juventud afroamericana de Harlem, Nueva York, hasta que, en marzo de 1926, se abrieron las puertas del Savoy, un legendario salón donde se encontrarían el baile y el jazz contemporáneo de esa época para detonar una nueva revolución musical conocida como: el Swing.
     
    Desde sus inicios, los ritmos del Swing y la fusión de estilos como el Charleston y el Texas Tommy (entre otros) dieron lugar a varias danzas muy populares como el Lindy Hop y el Jitterbug que se esparcirían rápidamente a lo largo y ancho de los Estados Unidos con tal impacto que causarían, a través de la música, el punto de partida de un fenómeno social sin precedentes, el fin de la segregación de razas,
     
    Al paso del tiempo, estas nuevas formas de baile marcarían de manera definitiva la tendencia rítmica del periodo entre 1935 y 1946 y sería conocida como “la era del Swing”; después de esa época el Swing permanecería casi olvidado en la historia musical y sería condenado al exilio en pequeñas ciudades de los Estados Unidos y Europa.
     
    En México, el baile y la música han permanecido como dignos representantes de nuestra cultura, desde lo tradicional hasta lo colectivo y desde el popular hasta a lo espiritual. El baile se convierte entonces en el vehículo y transmisor que inyecta alegría a nuestra malsana cotidianeidad, ese que nos seduce, nos hipnotiza y nos hace vibrar.
     
    Actualmente, entre el universo de ritmos y espacios que cohabitan las frecuencias auditivas de nuestra ciudad nace Cracovia 32; como el regalo que descubres al final de la lista de deseos y que te hace sonreír desde el interior. Un espacio independiente y multicultural que apuesta por cultivar la mágica semilla del Swing y que nos invita a descubrir el estilo y la alegría de una época que no conocimos.
     
    Justo cuando pensábamos que el Swing estaba perdido, nos dimos cuenta que estaba oculto en la oscuridad –y que aún conserva “esa forma arquetípica, ese algo de antes, de abajo, que reconcilia mexicanos con noruegos y rusos y españoles”– a tan sólo un “rock-step” de distancia.
     
    Carlos Díaz N.
    México D.F., 2013.
  • Concurso Nacional de Fotografía Cuartoscuro 2013, "El Baile"