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  • Yo vivía a varias cuadras del mar. Para nosotros, los cubanos, la playa era nuestro patio, nuestro parque. Era allí donde íbamos después de la escuela, los fines de semana y definitivamente, era en la playa donde pasábamos las vacaciones de verano. Quizás porque no teníamos oportunidades de viajar a otros países o a otras playas, no sé… O quizás era porque, para los cubanos la playa es lo máximo; no los museos o las caminatas por barrios históricos….no, la playa y punto.
     
    Yo, como muchos me fui un día, dejando todo atrás y, por supuesto dejando la playa atrás. Una vez que llegas a Los Estados Unidos comienzas a andar, comienzas a aprender el idioma, a aprender a vivir de otra manera. En los primeros años, todo te parece perfecto. No puedes creer que finalmente saliste de aquel infierno y vives contento. Para algunos como yo, que salimos justo después de terminar la universidad y sin jamás haber trabajado profesionalmente en Cuba, comenzamos a lidiar con la vida adulta yprofesional, en el mundo que una vez representaba el imperio amenazador de Los Estados Unidos.
     
    Si eres como yo, decidiste vivir fuera de Miami. No porque Miami sea menos importante que New York o Chicago sino porque si piensas como yo te diste cuenta inmediatamente después de llegar que Miami es una pesadilla cubana; donde crees que estás en Cuba pero donde todo tiene otro color y otra textura. Por eso decides emigrar una vez más, a donde estas obligado a cambiar de piel como la serpiente. Y, si eres como yo, terminas en una ciudad como Chicago. Luego vienen las tarjetas de crédito, el seguro médico y de vida, luego te casas, vienen los hijos que, aunque mucho español les hables, piensan en inglés y viven en inglés.
     
    Mientras tanto, Cuba se va quedando atrás y ahora tu recuerdo está convertido irreversiblemente en nostalgia....Ahora ese mar que quedaba a varias cuadras de tu casa, ya no tiene color en tu memoria. Ahora es un mar negro, porque inevitablemente ya no te puedes acordar de los detalles. Ese horizonte solo representa la línea imaginaria entre tu pasado y tu presente. Ahora tus recuerdos vienen acompañados de tantos años de pensamiento confuso, dolido, inadvertido, complicado, frustrado, amenazado, despedazado por las tantas veces en que llorando te dormiste en la noche.
     
    ¿Y ahora qué? ¿Qué va a pasar? ¿Seguimos esperando? ¿Esperando a qué? A que nos llegue la muerte, y de esta manera, quizás ya no necesitemos visa para entrar a nuestro propio país. Quizás, una vez muertos, nos demos cuenta de todos los errores cometidos, los de aquí y los de allá. Porque los de ALLÁ siguen donde mismo estaban antes, sin que ninguna de las medidas incompetentes de los de ACÁ hayan resultado en algo.
     
    Esto no es normal, así no es como deberíamos vivir nuestra vida. Yo quiero caminar por las calles en las que un día jugué. Yo quiero respirar el aire de Cuba otra vez. Yo quiero nadar con mis hijos en esa playa cerca de mi casa. Yo quiero entrar y salir de Cuba sin miedo. Yo quiero vivir otra vez.
     
    CesarAugusto
    4 de Mayo, 2011